{"id":14,"date":"2006-01-01T15:27:43","date_gmt":"2006-01-01T22:27:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?p=14"},"modified":"2006-01-01T15:27:43","modified_gmt":"2006-01-01T22:27:43","slug":"aurora-caurapan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/?p=14","title":{"rendered":"Aurora Caurap\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?pp_album=1&#038;pp_image=00000225_constrain_160x200.jpg\" title=\"00000225 constrain 160x200\" target=\"_top\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/wp-content\/photos\/00000225_constrain_160x200.jpg\" width=\"160\" height=\"105\" alt=\"00000225 constrain 160x200\" class=\"alignleft\" \/><\/a>No era extra\u00f1o que Aurora hubiera ido olvidando, poco a poco, las palabras, ritos y costumbres ancestrales. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n sus padres prefirieron educarla integr\u00e1ndola a la cultura existente. Siempre se sinti\u00f3 ciudadana chilena, parte de los sue\u00f1os comunes, protagonista de todas las esperanzas.<br \/>\nAdem\u00e1s, lleg\u00f3 a Santiago a los dieciocho a\u00f1os, con la idea de que el mundo era fraternal y solidario, duplic\u00f3 los valores paternos y los recuerdos solariegos, adquiri\u00f3 su fe cristiana como si fuera natural en su vida, como si hubiera sido el instante que le faltaba, el paso que no hab\u00eda dado, y se dedic\u00f3 a ello con tanta fuerza y constancia que, muy pronto, su lenguaje era claro, directo, humano y so\u00f1ador. <\/p>\n<p>Insisti\u00f3, con perseverancia, en luchar por su superaci\u00f3n personal e hizo todo lo necesario y admisible. As\u00ed fue logrando breves y grandes metas. Alcanz\u00f3 peque\u00f1as victorias y algunas derrotas. Jam\u00e1s perdi\u00f3 la confianza en s\u00ed misma, porque sus creencias la dotaron de capacidades que no todos los seres humanos poseen, con lo que sobrellev\u00f3 los silencios, las respuestas oblicuas, la sorpresa que causaban sus apellidos, el distanciamiento de algunos, las negativas de saludo y las exclusiones de las reuniones, almuerzos o fiestas. <\/p>\n<p>Estudi\u00f3 hasta llegar a la universidad por la necesidad de la supervivencia, pero tambi\u00e9n para lograr el lugar que cada uno desea lograr en una sociedad que no admite errores ni disculpas. Estudi\u00f3 para ella, para su familia con el af\u00e1n de integrarse de la manera m\u00e1s inteligente y natural. Jam\u00e1s lo hizo como un acto de venganza porque todos los que humillan y ofenden, que los hay y habr\u00e1 siempre, ya estaban perdonados por ella. <\/p>\n<p>Su estatura moral, sacrificada y constante, en los focolares, llam\u00f3 la atenci\u00f3n de su iglesia, a tal punto que recibi\u00f3 una recomendaci\u00f3n cardenalicia importante de Monse\u00f1or Sodano, para obtener su primer trabajo en una de las m\u00e1s prestigiadas empresas chilenas, CMPC, llamada com\u00fanmente como \u201cla papelera\u201d y comandada por apellidos muy ilustres e hist\u00f3ricos como Alessandri, Matte y Larra\u00edn. <\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 all\u00ed veinte a\u00f1os, desde labores menores hasta labores ejecutivas, en diferentes plantas hasta llegar a la de Talagante. Goz\u00f3 siempre, por su empe\u00f1o y capacidad, de la confianza de sus jefes y el aprecio de trabajadores y colaboradores, pero all\u00ed se encontr\u00f3 con Arturo Quiroga, un gerente de personal reconocido por todos por su evidente mal genio y arrogancia, quien discrimin\u00f3 de inmediato sus apellidos de ascendencia mapuche, demostr\u00e1ndolo siempre en m\u00faltiples y reconocibles formas, como el delegar su control a ejecutivas m\u00e1s asequibles, como no establecer jam\u00e1s un contacto que permitiera mejorar la calidad de las funciones que desempe\u00f1aba cada cual, como visitar la planta sin tomar nunca contacto con Aurora que era, sin duda, parte de su equipo y responsabilidad, sin ni siquiera saludarla al paso por su oficina. <\/p>\n<p>Ella crey\u00f3 siempre que tal actitud no era, obviamente, una pol\u00edtica de la empresa, cuya dirigencia parec\u00eda respetar su cultura ancestral, como qued\u00f3 probado en el montaje en el Museo de Bellas Artes de una hermosa exposici\u00f3n dedicada a la plater\u00eda mapuche, con el po\u00e9tico nombre de \u201cL\u00e1grimas de luna\u201d, sino tan s\u00f3lo parte de una estrategia personal del se\u00f1or Quiroga, peque\u00f1o arist\u00f3crata, abiertamente racista, que la despidi\u00f3 pretextando una supuesta reestructuraci\u00f3n para esconder su discriminaci\u00f3n. La confirmaci\u00f3n de ello fue que nombr\u00f3 una reemplazante de inmediato, a la que \u00e9l acompa\u00f1\u00f3 sol\u00edcitamente, present\u00f3 e instal\u00f3 en el lugar que, finalmente hab\u00eda conseguido. <\/p>\n<p>Aurora se sinti\u00f3 muy afectada y deprimida al comienzo, pero de acuerdo a sus creencias no quer\u00eda admitir que fuera cosa de \u201cfeeling\u201d, como le asegur\u00f3 uno de los ejecutivos de la planta y mucho menos discriminaci\u00f3n racial, hasta que los cientos de detalles, reunidos, analizados y concluyentes, le mostraron, sin lugar a dudas, que su despido o, graciosamente llamado, \u201cdesvinculaci\u00f3n\u201d se hab\u00eda producido por definitivas razones \u00e9tnicas. Pese a todo, de lo que no estaba muy segura era que si tal m\u00e9todo, correspond\u00eda a una deleznable actitud personal del se\u00f1or Arturo Quiroga o, como se lo asegur\u00f3 el gerente de su planta al notificarla, adem\u00e1s de asegurar la falta de \u201cfeeling\u201d como argumento, le coment\u00f3 con tono misterioso que esta decisi\u00f3n \u201cven\u00eda desde arriba\u201d lo que exhib\u00eda, sin pudores, una pol\u00edtica oficial clasista y discriminadora. <\/p>\n<p>Aurora rechaz\u00f3 esta conclusi\u00f3n y en prueba de su fe dirigi\u00f3 una carta de agradecimiento y despedida al Gerente General de la empresa, a trav\u00e9s de la secretaria que conoc\u00eda, record\u00e1ndole que su ingreso, hace veinte a\u00f1os, se hab\u00eda producido a ra\u00edz del pedido de Monse\u00f1or Sodano y que en su desempe\u00f1o durante este tiempo, ella cre\u00eda que hab\u00eda actuado con eficiencia por lo que se iba agradecida con la frente muy en alto y dignamente. <\/p>\n<p>Sin embargo, llor\u00f3. No lo dijo a nadie, pero llor\u00f3, como si se creara un enorme vac\u00edo en su entorno y sufriera una p\u00e9rdida irreparable. Claro que no es f\u00e1cil, despu\u00e9s de tanto tiempo, luego de tantos h\u00e1bitos, en una suerte de dependencia, de pensar y sentir en sus labores, estar cesante de un d\u00eda para otro. Le dijeron \u201ces el sistema\u201d, \u201cas\u00ed es el inter\u00e9s empresarial\u201d, \u201cellos no est\u00e1n interesados en las personas, sino en las ganancias\u201d, pero no hizo caso. Ella no condenaba, s\u00f3lo le dol\u00eda que fuera su ascendencia la causa principal y no la eficiencia y capacidad que nadie pod\u00eda desestimar y que hab\u00eda quedado suficientemente comprobada en todos los a\u00f1os de su labor, como lo evidenciaba el que numerosos gerentes de administraci\u00f3n, producci\u00f3n y personal, accedieran, sin vacilaciones, a ser referentes de esta capacidad que ellos muy bien conoc\u00edan y que les hac\u00eda preguntarse el \u201cpor qu\u00e9\u201d del despido, lo que ella, en un comienzo, no quer\u00eda reconocer hasta que el rompecabezas pudo ser colocado en su lugar y no hubo duda alguna de la verdadera raz\u00f3n y del real responsable. <\/p>\n<p>Si bien es cierto, su capacidad de clemencia la exced\u00eda, tambi\u00e9n habitaba en ella la ancestral sensaci\u00f3n de rebeld\u00eda y lucha, por lo que, el mismo d\u00eda, sec\u00f3 sus l\u00e1grimas y comenz\u00f3 la batalla para conseguir un nuevo trabajo, tan necesario para la supervivencia. Hizo llamadas, escribi\u00f3 correos electr\u00f3nicos, puli\u00f3 su curr\u00edculo, se tom\u00f3 fotograf\u00edas, hizo copias, busc\u00f3 p\u00e1ginas en la Internet para su b\u00fasqueda, revis\u00f3 diarios, en tanto recib\u00eda por diversos medios el apoyo de sus amigas y colaboradores, inst\u00e1ndola a tener fe y paciencia y ofreciendo ayuda para la distribuci\u00f3n de sus antecedentes. <\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas ya era la de siempre, alegre, vivaz, activa y esperanzada, llena de ideas de proyectos para trabajar dependiente o independiente, en tanto en sus ojos, como una neblina del pasado, sobresal\u00edan los lagos y volcanes de su lejana Villarrica con sus lenguajes de lloviznas, aves y de hojas&#8230; <\/p>\n<p>Nota: El relato corresponde a una historia real, pero el nombre de la afectada ha sido cambiado por propio requerimiento. <\/p>\n<p>Una colaboraci\u00f3n de Julio Campos \u00c1vila, escritor y colaborador de Serindigena. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?pp_album=1&#038;pp_image=00000225_constrain_160x200.jpg\" title=\"00000225 constrain 160x200\" target=\"_top\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/wp-content\/photos\/00000225_constrain_160x200.jpg\" width=\"160\" height=\"105\" alt=\"00000225 constrain 160x200\" class=\"alignleft\" \/><\/a> No era extra\u00f1o que Aurora hubiera ido olvidando, poco a poco, las palabras, ritos y costumbres ancestrales. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n sus padres prefirieron educarla integr\u00e1ndola a la cultura existente. Siempre se sinti\u00f3 ciudadana chilena, parte de los sue\u00f1os comunes, protagonista de todas las esperanzas. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujer"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}