{"id":189,"date":"2006-09-20T10:07:36","date_gmt":"2006-09-20T17:07:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?p=189"},"modified":"2006-09-20T10:07:36","modified_gmt":"2006-09-20T17:07:36","slug":"en-busca-de-la-danza-de-los-ancestros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/?p=189","title":{"rendered":"En Busca de la Danza de los Ancestros"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?pp_album=1&#038;pp_image=pasto_ko.jpg\" title=\"pasto ko\" target=\"_top\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/wp-content\/photos\/pasto_ko.jpg\" width=\"130\" height=\"188\" alt=\"pasto ko\" class=\"alignleft\" \/><\/a> Santiago, atardece, la  gente  deambula  buscando  sus  sue\u00f1os o quiz\u00e1s s\u00f3lo siguiendo una rutina. Yo estoy  emocionada, pues ya empieza mi aventura de  partir  al  Norte, a  presenciar la ceremonia de a\u00f1o nuevo ind\u00edgena, a conocer a  los Collas. <\/p>\n<p>Voy en busca de la danza de los ancestros. Tambi\u00e9n voy  en busca de la virgen de la Candelaria, reina de los mineros. Cuenta la leyenda que en el a\u00f1o 1750 Mariano Caro Inca encontr\u00f3 en  el  socav\u00f3n  de  la  mina, en  el cord\u00f3n  monta\u00f1oso  de  Maricunga, una  imagen  de  piedra  de  14  cent\u00edmetros. La  llev\u00f3  al  pueblo  de  San  Fernando  y  desde  ese  mismo  d\u00eda  los  mineros  la amaron  y  la  ofrendaron,  creando  el  primer  baile  chino  de  la  virgen  de la  Candelaria. Comenzando  as\u00ed una  tradici\u00f3n  de  trescientos  a\u00f1os. Una  tradici\u00f3n  que  encierra  el encuentro  hist\u00f3rico de  dos  mundos, el mundo  ind\u00edgena  y  el  mundo  hisp\u00e1nico, una  mezcla  portentosa  de  dolor  y  fe.<\/p>\n<p>Estamos  en  el  cord\u00f3n  monta\u00f1oso de  Maricunga, la  tierra  los Collas.  La tierra donde  se  explot\u00f3  al  ind\u00edgena  casi  al  nivel  de  la esclavitud, donde  perdi\u00f3  su  tierra, su  dignidad  y  hasta  su  nombre.<br \/>\nTambi\u00e9n  la tierra  donde  surge    la  tradici\u00f3n  de  los  Bailes  Chinos  de  la virgen  de  la  Candelaria.  Ella   fue  la  que  le  di\u00f3  un  consuelo al  colla minero.<\/p>\n<p>Llegamos  a  Copiap\u00f3, nos  esperan  en la  casa  de  Viviana \u201cla  kolla\u201d y  la se\u00f1ora  Nora. Todo  el  tiempo  sal\u00edan  y  entraban  personas  preparando  la  comida  para subir  al  \u201ccaser\u00f3n \u201c, lugar  70  kil\u00f3metros al  interior. Subimos  en  una  camioneta, las  mujeres y los  ni\u00f1os,  y  en  un  cami\u00f3n  los hombres. En  ese  transcurso  yo  me  preguntaba  por  qu\u00e9  ten\u00edan  que internarse  tanto  en  la  cordillera  para  realizar  la  ceremonia  de  a\u00f1o nuevo,  lejos  de  extra\u00f1os. En  un  lugar  sagrado, parece  un  ritual  secreto.<\/p>\n<p>En  tiempos  de  Pachacuti (nuevo  ciclo del  calendario  solar), en  todo  Chile  se  celebrar\u00e1 el  a\u00f1o  nuevo  ind\u00edgena el  d\u00eda de  solsticio  de Invierno, la  noche  m\u00e1s  larga  del  a\u00f1o  y  el  d\u00eda  m\u00e1s  corto. (20,21,22,junio). Celebraremos  compartiendo  con  el  pueblo  Colla  esperando  el  amanecer del  d\u00eda  21.<\/p>\n<p>Llegamos  al  caser\u00f3n  ind\u00edgena, el  fuego est\u00e1 prendido, y  nos esperan  muy acogedores. El  ambiente  est\u00e1  preparado  hace  rato. Saludamos  a  los due\u00f1os  de  casa, don  Tom\u00e1s  y  su  se\u00f1ora Albina, y tambi\u00e9n a los Collas  que estaban  en  el  lugar. <\/p>\n<p>Son  alegres  y  sufridos, nost\u00e1lgicos. Debe ser por la vida en aquel lugar: es  \u00e1rido, no  hay  ni un  \u00e1rbol, s\u00f3lo  minerales y cerros.  Y  el cielo,  que solo con  mirarlo  me  da  v\u00e9rtigo por  la  cantidad  de  estrellas  que tiene. El  agua  hay  que  ir  a  buscarla  al  pique  o  pozo  de  aguas  subterr\u00e1neas. Cr\u00edan  ganados  de  cabras y  ahora  Ivonne  esta  haciendo  un  huerto donde  tiene  olivo, ajos, una  higuera, un  manzano, y  muchos  alm\u00e1cigos que ser\u00e1n regados  con  el  agua  del  pique  subterr\u00e1neo  con el sistema  de  goteo. Me  doy  cuenta  del  encanto  de  la  pirca donde  est\u00e1  la  cocina, el  fuego en una  cocina  antigua  y  en  latas  sobre  el  suelo, que  conten\u00edan brasas, una  mesa  peque\u00f1a, algunas  sillas, lo  dem\u00e1s era s\u00f3lo  minerales, piedras para  sentarse.<br \/>\nSu  ritual  de  a\u00f1o  nuevo  es  hermoso  a  cargo  de  dos  mujeres: Viviana y Violeta.<\/p>\n<p>Comienza haciendo  un  c\u00edrculo  sagrado hecho  de  piedras  y  en  el  fijan los cuatro  puntos  cardinales  con  fogatas  de  madera. Al  centro va otro  circulo. Comienza el  bombo y  el  tambor  vidalero. Violeta, una  mujer  de  unos  50  a\u00f1os  aprox. comienza  a hacer  sus  oraciones. Invoca  a la   Pacha- Mama, al Tata-Inti  y  a  los  ancestros  para  que presencien este  ritual. Me  siento  acogida, las  l\u00e1grimas  brotan  de  mis  ojos. Siento  que  algo  de  m\u00ed  esta  en  este  lugar, ya  me  siento en  casa, como una  Colla  m\u00e1s. Es  el  momento  de  hacer  las  peticiones  para  este  nuevo  a\u00f1o. Se  har\u00e1  con la  dulce  mesa,  un  mantelito  en  una  mesa  cubierto  de  dulces.<\/p>\n<p>Cada  participante  puede  aportar  a la  dulce  mesa, y  pedir. Yo  ofrezco  clavos de  olor, y  tambi\u00e9n  unos  higos  que  yo  misma  cosech\u00e9 y pido  por  mis  seres  queridos,  todo  esto  se  quema y el  olor  dulce  parece  que  agradara  al  cielo  y  a  la  tierra.<\/p>\n<p>La  ceremonia  dura  toda  la  noche. Los  ni\u00f1os  y  los  ancianos  a  dormir, solo  los j\u00f3venes  cuidar\u00e1n  el  fuego sagrado.<\/p>\n<p>Cantando  toda  la  noche, esperaron  esos  Collas el  nuevo  amanecer. Es muy  significativo,  ya  que  ellos  quieren  recuperar  sus tierras,  la que  fue de  sus  padres,  abuelos  y  ancestros y  que  hace  500  a\u00f1os  perdieron  en  la conquista  del  espa\u00f1ol y que despu\u00e9s pas\u00f3  a poder del  estado  de  Chile.<\/p>\n<p>Bailamos  Saya (danza que surge del intercambio entre africanos y aymaras) que se baila durante los carnavales en Bolivia y alto Per\u00fa, y  una antigua  danza  llamada  Tinku (palabra quechua que significa encuentro)que tiene  una  hermosa  variedad  de   figuras que siempre tienen como referencia los cuatro puntos cardinales. <\/p>\n<p>Esa  noche,  que  fue  la  m\u00e1s  larga  del  a\u00f1o, me  sent\u00eda  emocionada  por el privilegio  de  compartir  una  ceremonia  ancestral.  El  paisaje,  la  altura, y la  m\u00fasica  me  produc\u00eda  una  sensaci\u00f3n  de  v\u00e9rtigo  y  alegr\u00eda  dif\u00edcil de transmitir. Al  mismo  tiempo  yo  viv\u00eda  el  reencuentro  con  una  parte  de m\u00ed, los  sent\u00eda  como  mi  gente, sin  conocerlos  los  quise  de  inmediato.  Esa  noche   compart\u00ed  con   una persona   muy   especial  mis  angustias  existenciales  sobre  la  b\u00fasqueda  de  una  identidad  de  un origen  exacto. Yo  le  dec\u00eda  que  ellos (los Collas) eran  afortunados  por  que  se  sab\u00edan  Collas, y  esa  era  su  forma  de  ser  en  el  mundo. Pero  para  un  h\u00edbrido  cultural  como  yo, no  fue  f\u00e1cil  reconocer  mi situaci\u00f3n  de  blanca  india  o  de   india  blanca.  ser  india  no  tiene  que  ver con  el  color  de  la  piel,  sino  con  la  forma  de  sentir  el  entorno, y por una  fuerza  interior, muy  particular, y  sobre  todo  una  sencillez  del alma, y  un  desapego  a  las  cosas  materiales.<\/p>\n<p>Fue  dif\u00edcil  darme  cuenta  que  a pesar  de  sentirme  tan  integrada, yo  no dejaba  de  ser  una  santiaguina , que  no conoce  ni  un  poco  de  lo  que  sufre  la  gente  ah\u00ed: la  soledad,  el  fr\u00edo, la  sed. Yo, acostumbrada  al estr\u00e9s, al  smog,  y  sobre  todo  al  profundo  racismo  y  clasismo  que  se respira  en  Santiago. Fue  un  momento  de  profunda  reflexi\u00f3n  y  sentimiento.<\/p>\n<p>Si  un  10%  de  sangre  ind\u00edgena  corre  por  mi  cuerpo,  como  dicen  que  le ocurre  a  todos  los  chilenos,  yo  me  siento  orgullosa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?pp_album=1&#038;pp_image=pasto_ko.jpg\" target=\"_top\" title=\"pasto ko\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/wp-content\/photos\/thumb_pasto_ko.jpg\" width=\"89\" height=\"130\" alt=\"pasto ko\" \/><\/a> Estamos  en  el  cord\u00f3n  monta\u00f1oso de  Maricunga, la  tierra  los Collas.  La tierra donde  se  explot\u00f3  al  ind\u00edgena  casi  al  nivel  de  la esclavitud, donde  perdi\u00f3  su  tierra, su  dignidad  y  hasta  su  nombre. Tambi\u00e9n  la tierra  donde  surge    la  tradici\u00f3n  de  los  Bailes  Chinos  de  la virgen  de  la  Candelaria.  Ella   fue  la  que  le  dio  un  consuelo al  colla minero.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13,9],"tags":[],"class_list":["post-189","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-costumbres","category-memoria"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=189"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/189\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}