{"id":224,"date":"2007-02-21T15:11:42","date_gmt":"2007-02-21T22:11:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?p=224"},"modified":"2007-02-21T15:11:42","modified_gmt":"2007-02-21T22:11:42","slug":"el-poder-de-nombrar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/?p=224","title":{"rendered":"El Poder de Nombrar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?pp_album=1&#038;pp_image=grabado_williche.jpg\" target=\"_top\" title=\"grabado williche\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/wp-content\/photos\/grabado_williche.jpg\" width=\"250\" height=\"331\" alt=\"grabado williche\" \/><\/a>Debemos recordar que a principios del siglo XX pr\u00e1cticamente ninguna de las organizaciones importantes llevaba nombre en mapuzugun. <\/p>\n<p>Cuando cada rinc\u00f3n del Wallmapu sea nombrado y escrito en la lengua propia del pa\u00eds, habremos nacionalizado su geograf\u00eda. <\/p>\n<p>En su condici\u00f3n de independencia la sociedad mapuche logr\u00f3 desplegar el mapuzugun por un amplio territorio en el cono sur de Am\u00e9rica. Testimonio de ello son los nombres que poseen hasta hoy innumerables lugares en la diversa geograf\u00eda del Wallmapu. Sin embargo, durante el proceso colonial espa\u00f1ol y a partir de la invasi\u00f3n de los Estados chileno y argentino a fines del siglo XIX, muchos de estos nombres fueron reemplazados, modificados o adaptados con sonidos y graf\u00edas del castellano. La forma en que terminaron nombr\u00e1ndose y escribi\u00e9ndose los nombres de ciudades, r\u00edos, volcanes, lagos, etc., ha sido un reflejo claro de la derrota y posterior subordinaci\u00f3n pol\u00edtica experimentada como pueblo.<\/p>\n<p>Junto a la p\u00e9rdida del poder pol\u00edtico y la falta de control del Wallmapu, se perdi\u00f3 el poder de nombrar las cosas en la lengua propia del pa\u00eds, mientras que, por su parte, los colonizadores impon\u00edan sus nombres, los legalizaban y legitimaban hasta hacer de su uso algo habitual y obvio, inclusive para nuestra poblaci\u00f3n. Este proceso colonial de reemplazo de la toponimia continua todav\u00eda: no hace mucho tiempo se cambi\u00f3, por acuerdo bilateral entre los Estados chileno y argentino, el nombre del paso Puyewe por \u00abCardenal Samor\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, junto al proceso de movilizaci\u00f3n pol\u00edtica al interior del Pueblo Mapuche, ha ido ganando espacios una mayor conciencia ling\u00fc\u00edstica, y con ella una mayor preocupaci\u00f3n por la restauraci\u00f3n de nombres propios. Debemos recordar que a principios del siglo XX pr\u00e1cticamente ninguna de las organizaciones m\u00e1s importantes llevaba nombre en mapuzugun y se hab\u00eda legitimado entre ellas la referencia de \u00abaraucano\u00bb. Es bajo la dictadura, a comienzos de los a\u00f1os ochenta, cuando las organizaciones comienzan a adoptar nombres en mapuzugun, y en los noventa cuando la toponimia comienza a ser escrita en graf\u00edas mapuche.<\/p>\n<p>El hecho m\u00e1s significativo en este proceso ha sido la adopci\u00f3n del nombre de Wallmapu para identificar al territorio mapuche: el Pa\u00eds Mapuche. Un punto que no queremos saltarnos pero que merece una reflexi\u00f3n particular en un nuevo art\u00edculo, son los nombres propios de las personas, aqu\u00ed tambi\u00e9n se han dado pasos. Es m\u00e1s que evidente que a nivel del y de la militante mapuche, la opci\u00f3n por colocar nombres mapuche a sus hijos e hijas se ha hecho m\u00e1s recurrente. Llegar\u00e1 el momento en que esta situaci\u00f3n se tornar\u00e1 absolutamente normal en el Pa\u00eds Mapuche, tan normal como llamarse Keiko en Jap\u00f3n o Helmut en Alemania. <\/p>\n<p>Los procesos de restauraci\u00f3n o cambios de nombres en contextos de descolonizaci\u00f3n no es algo que hemos inventado nosotros. Algunos ejemplos nos permiten ver que en otras latitudes, las luchas por la emancipaci\u00f3n nacional o la simple afirmaci\u00f3n de la identidad, se han engarzado con la lucha por el poder de nombrar. En \u00c1frica, Zimbabwe adopt\u00f3 este nombre para reemplazar al de Rodhesia, que hac\u00eda referencia a Cecil Rodhes, el conquistador y colonizador del pa\u00eds. De igual modo, su capital dej\u00f3 de llamarse Salisbury para pasar a nombrarse Harare. En Mozambique, su capital adopt\u00f3 el nombre de Maputo, eliminando el colonial nombre portugu\u00e9s de Louren\u00e7o M\u00e1rquez. <\/p>\n<p>Otro caso lo constituye Kanaky, nombre con que la poblaci\u00f3n kanaka identifica a su isla, mientras el Estado colonizador franc\u00e9s la denomina la Nouvelle Caledonie. Similar situaci\u00f3n se manifiesta con Vanuatu, que adquiri\u00f3 este nombre despu\u00e9s de su independencia dejando atr\u00e1s el nombre colonial de Nuevas H\u00e9bridas, utilizado cuando era condominio de Francia y Gran Breta\u00f1a. Una experiencia m\u00e1s cercana lo representa la disputa entre ingleses y argentinos, por las islas australes. Mientras los primeros hablan de las Falkland los segundos se refieren a ella como las Malvinas. Y en Catalunya, en un hecho m\u00e1s que elocuente, el art\u00edculo 18 de la ley de pol\u00edtica ling\u00fc\u00edstica establece que en los nombres oficiales de la toponimia se utilizar\u00e1 \u00fanicamente la forma en catal\u00e1n.<\/p>\n<p>En nuestro caso las acciones por la restauraci\u00f3n de los nombres propios mapuche de lugares requiere ciertos pasos previos. En primer lugar acometer una indagaci\u00f3n completa en toda la geograf\u00eda del Wallmapu, para saber c\u00f3mo eran nombrados en la lengua mapuche los r\u00edos, los lagos, los pasos cordilleranos, los lugares donde se asentaron las ciudades, etc. En segundo lugar, se requiere tener ciertos criterios para proceder a los cambios o a la restauraci\u00f3n. Consideramos que el cambio total debe operar en aquellos nombres que son claramente coloniales, y en rigor hist\u00f3rico, ofensivos para la memoria mapuche. Puerto Saavedra, Puerto Dom\u00ednguez, Teodoro Schmidt, Victoria, Almagro y otros similares en caso de las comunas y localidades; y Trizano, Valdivia o Urrutia en caso de las calles. Ejemplo de este tipo de cambios pueden ser los siguientes casos: Traytrayko en vez de Nueva Imperial; Mayolafken en vez de lago Villarrica.<\/p>\n<p>En la misma categor\u00eda de cambios tenemos otros casos particulares como Lautaro y Galvarino. Estos nombres \u00abercillanos\u00bb de origen mapuche, se colocaron a fuertes y pueblos por parte de un ej\u00e9rcito proclive a resaltar los nombres de mapuche que destacaron en la lucha contra los espa\u00f1oles, mientras somet\u00eda a sus contempor\u00e1neos. La tarea que se impone aqu\u00ed es indagar por los nombres mapuche de los lugares en que se asentaron estas ciudades. No se trata de negarlos, sino de cuestionar toda una tradici\u00f3n ideol\u00f3gica chilena, y hacer reflexionar a los autonomistas mapuche, que los h\u00e9roes nacionales mapuche no se agotaron en el siglo XVII. Y por ello un paso importante es comenzar a resaltar los nombres de otros grandes logko, por ejemplo los del siglo XIX, aquellos que resistieron y defendieron la independencia del Wallmapu, a los patriotas mapuche, y que la memoria mapuche ha olvidado sin piedad. Entre muchos otros podemos nombrar a Magil, K\u00fclapag, Wentekol, Kallf\u00fckura, Zayweke o Puran. Sus nombres deben inundar los espacios p\u00fablicos del Wallmapu. Las calles, plazas, parques, etc., deben ser testimonio de nuestro homenaje, no para idolatrarlos sino para dignificarlos. <\/p>\n<p>Volviendo a la toponimia. Otro criterio lo constituye la restauraci\u00f3n gr\u00e1fica y fon\u00e9tica de la toponimia conservada en mapuzugun. Es decir, ciudades o lugares que tiene en la actualidad nombres mapuche, pero cuya graf\u00eda y sonidos han sido castellanizados. Un ejemplo claro de modificaci\u00f3n gr\u00e1fica que se han ido colocando en pr\u00e1ctica son Temuko y Lumako con \u00abk\u00bb, que han comenzado a reemplazar al Temuco y Lumaco con \u00abc\u00bb. Otros ejemplos que pueden experimentar una r\u00e1pida restauraci\u00f3n son: Kewle en vez de Queule; Likanray en vez de Lican-Ray; Karawe en vez de Carahue. Por su parte, la restauraci\u00f3n de nombres de acuerdo a su sonido original, requiere un mayor esfuerzo y rigurosidad. Pero es una categor\u00eda en la que tambi\u00e9n se puede avanzar r\u00e1pidamente, pudi\u00e9ndose establecer en el corto plazo una listado abundante de top\u00f3nimos mapuche correctamente ortografiados. Ejemplo de estos pueden ser Foyeko en vez de Boyeco, Chillwe en vez de Chilo\u00e9.<\/p>\n<p>Todo lo dicho representan las primeras sugerencias para comenzar a acometer las tareas de cambios o restauraci\u00f3n de la toponimia. La primera de ella demanda un trabajo arduo de registro en toda la geograf\u00eda del Wallmapu, apoy\u00e1ndonos en la memoria de las personas mayores, as\u00ed como en los registros documentales. En otras palabras iniciar una verdadera movilizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica en todos los puntos del Pa\u00eds Mapuche. Cuando cada rinc\u00f3n del Wallmapu sea nombrado y escrito en la lengua propia del pa\u00eds, habremos nacionalizado su geograf\u00eda, habremos recuperado plenamente el poder de nombrar \/ Azkintuwe<\/p>\n<p><em>www.azkintuwe.org <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/?pp_album=1&#038;pp_image=grabado_williche.jpg\" title=\"grabado williche\" target=\"_top\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/noticias\/wp-content\/photos\/thumb_grabado_williche.jpg\" width=\"98\" height=\"130\" alt=\"grabado williche\" class=\"alignleft\" \/><\/a> \u00abJunto a la p\u00e9rdida del poder pol\u00edtico y la falta de control del Wallmapu, se perdi\u00f3 el poder de nombrar las cosas en la lengua propia del pa\u00eds, mientras que, por su parte, los colonizadores impon\u00edan sus nombres, los legalizaban y legitimaban hasta hacer de su uso algo habitual y obvio, inclusive para nuestra poblaci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-224","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-derechos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=224"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/224\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.revista.serindigena.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}