Seccion Costumbres

Unidades de Tiempo en la Cultura Mapuche

Publicado en Costumbres, Sabiduria el 22/06/2006 por admin

nguillatun A pesar que persiste en la sociedad chilena prejuicios respecto a los reales logros que el pueblo mapuche alcanzó en su grado de conocimiento sobre la astrología, medicina u otras ciencias, al introducirse en ella queda de manifiesto que lo anterior no es así. Entre otras cosas, ellos lograron establecer la definición clara de las unidades de medida de tiempo en sus diferentes etapas, tanto de día como de noche, así como los meses, las estaciones y el año.

Diego Barros Arana, historiador chileno que vivió entre los años 1830 y 1907, fue autor del Libro la Historia General de Chile y en ella, refiriéndose a los mapuche, señala: «Pero el examen de su vida, de sus costumbres y de su industria los ubica en un rango muy inferior. Los hábitos de ociosidad de la vida salvaje, el adormecimiento constante de aquellas facultades por falta de actividad y de ejercicio, los hacía incapaces de concebir nociones de un orden más elevados que la satisfacción de las necesidades más premiosas de su triste existencia».

Si bien lo anterior no merece mayor análisis, ha hecho efecto en la mentalidad colectiva de la sociedad chilena, haciendo que muchos piensen que los mapuche no lograron mayor avances, como lo fueron los Mayas, Aztecas o Incas con sus enormes construcciones. Si a lo anterior se suman los despreciados juicios de Sergio Villalobos, al señalar que los mapuche eran flojos, borrachos y cochinos, más se alimenta el grado de intolerancia e ignorancia con resultados nefastos.

Este artículo es solo una muestra de cuán errados son los escritos de los señores antes citados y de los múltiples conocimientos de la cultura mapuche. Los mapuche en su relación con la naturaleza lograron establecer unidades de medida de tiempo, de tal forma de organizarse para el trabajo y el descanso, los ritos religiosos y las fiestas, el cultivo de la tierra, la castración de animales, la caza o los quehaceres cotidianos. Todo era parte de un ordenamiento de acuerdo a una específica temporalidad.

En este sentido, el concepto más cercano a la idea del transcurso del tiempo es “rvpan antv”, que hace referencia al paso de los días, producto del “waidvf mapu” o movimiento de la tierra o rotación. Así el día y la noche, también tienen sus medidas de tiempo.

Unidades del día

Respecto al día, el pueblo mapuche logró descifrarlo en nueve fases: el “Wvn” o amanecer, que es cuando las estrellas dejan de brillar y el sol está por aparecer; el “xipan antv”, cuando sale el sol y empieza a asomarse entre las montañas y los árboles, el “Liwen”, que se incia por la mañana temprano cuando el sol llega a unos tres cuartos de su avance; le sigue el “pvran antv”, cuando el sol avanza notoriamente hasta que se ubica en forma vertical; “Ragi antv” medio día, justo cuando el sol está sobre nuestras cabezas en forma vertical.

Pasado el mediodía, y siguiendo con las fases del día, se definió el “rvpai ragin antv”, que comienza cuando el sol deja su posición vertical hasta la primera cuarta, antes de que el sol vaya bajando. Posteriormente se da paso al “Amun antv”, que es el avance del sol, momento en que este ya recorrió la primera cuarta parte después del medio día hasta que es notorio el comienzo de la caída del sol. La penúltima etapa del día es el “nag antv” o bajada del sol, que va desde el momento en que el sol baja notoriamente hasta antes que se pierde en el horizonte o el mar. Finalmente el “koni o kon antv” o entrada del sol, cuando el astro comienza a desaparecer en el horizonte o en el mar.

Unidades de la noche

El mapuche también logró estudiar las unidades de la noche, descubriendo siete fases. La primera es el “Xafia” o anochecer, que comienza con el sol ya perdido en el horizonte, aunque todavía se observa su luz, y termina cuando ésta se ha perdido complemente y se oscurece (los lafkenches llaman a la entrada de la noche “zumzumi”). El “Pun” o la noche, desde que oscurece hasta que comienza a amanecer. “Ragi pun” o la mitad de la noche. El “Alv pun”, desde pasada la media noche, hasta antes del momento de mayor oscuridad. El “Kurvwuntu” o negrura, que es el momento de mayor oscuridad y anuncia que luego amanecerá y finalmente el “epe wvn”, antes del amanecer.

Unidad de la luna

Así como descifró el día y la noche en sus diferentes etapas, el mapuche ideó su calendario de acuerdo a una constante observación de la luna y sus efectos en la naturaleza y en las personas. Concluyó que “kiñe kvyen” o una luna (o un mes), tiene 28 días, aunque hay otros que tiene 26 y algunos 27. El Kvyen tiene cuatro fases: “We kvyen”, luna nueva; “Apoy pvrapan kvyen”, luna creciente; “Apoy kvyen”, luna llena y “Nag kvyen” o luna menguante.

Las fases de la luna indican el tiempo preciso para el cultivo de la tierra, las cosechas, la tala de árboles, el tratamiento de los animales, matrimonios, etc. Debido a que la luna se demora aproximadamente 28 días en dar vuelta la tierra, son trece los meses del año en el calendario mapuche y no 12 como en el gregoriano.

Finalmente hay que agregar las cuatro unidades de tiempo correspondiente a las estaciones del ciclo completo o xipantu. Estos son: el pukem, tiempo de lluvias; pewv, tiempo de brotes; walvg, tiempo de sol o cosecha y el rimv tiempo de descanso de la tierra.

Nuestros deseos

Esperamos que tras la llegada de un nuevo año en los pueblos indígenas, este traiga nuevas energías para afrontar los múltiples desafíos que como mapuche y todos los pueblos originarios tenemos. Que la justicia se imponga frente a tantos atropellos de que somos objeto constantemente. Que los integrantes de estos pueblos seamos capaces de re-articularnos como sociedad, como movimiento en un nexo de unidad inquebrantable, pero respetando nuestros grados de autonomía interna, que es lo que nos ha llevado a existir y no ser extinguidos.

Del mismo modo, nuestros deseos son para que las autoridades políticas de los estados nacionales, especialmente de Chile y Argentina, reconozcan los conocimientos, valores y derechos del pueblo mapuche y todos los pueblos originarios. De esa manera desterrar los prejuicios, errores y horrores escritos por Barros Arana, Villalobos y tantos otros autores que han tergiversado y minimizado la riqueza cultural mapuche. Dicho reconocimiento contribuiría inmensamente a conformar una sociedad mucho más respetuosa, justa, armónica e igualitaria.

* Mapuche, Comunicador Social y Periodista.

Celebración Inti Raymi 2006

Publicado en Actualidad, Costumbres el 19/06/2006 por admin

inti raymi JILATANAKA KULLAKANAKA
La Corporación Cultura Aymara Jacha Marka Aru (la voz del pueblo grande) Invita festividad del INTI RAYMI Y MACHAQ MARA o MARA TAQA (Año nuevo indígena).
La presentación de los Conjuntos de Música y los de Danza, serán programados por orden de llegada (habrá micrófonos y amplificación). Se recomienda llevar ropa de abrigo y cocaví. Los andinos no deben olvidar su «TINKA», PUSI TUNKA Y CHUSPA.
Se solicita colaboración, ornato y aseo, AYNI Y MINKA. Fono contacto 8112394.
Lugar Pukara de Chena, Camino de Catemito entrar por la norte Sur.

No falten hermanos y hermanas.

¡YUSPAJARPA!, JIKISIÑKAMA.

ELISEO HUANCA YUCRA

MALLKU JILAKATA, Consejo Nacional Aymara, RM.

Martes 20 de Junio

14:00 Solicitud de permiso a la Pacha Mama y a los Achachillas del lugar.
22:00 Encendido fuego sagrado.
22:15 Comienzo del evento INTI RAYMI, MACHAQ MARA.
22:20 Inicio con la presentación del YATIRI, o del vocero de la espiritualidad Don Javier Vilca Ticuna, el conjunto de música «Machaq Mara».
22:45 Discurso bienvenida del Consejero Nacional Aymara de «Mallkus y Tallas» RM.
22:50 Palabras de los Pdtes. Organizaciones Aymaras:
– «Corporación Cultural Aymara Jacha Marka Aru».
– «Conacin».
– Asociación Indígena «Inti Marka».
– Asociación Indígena de Emprendedores Aymaras «Pucara».
– Centro Hijos de Arica.
– «Inti Tatan WuWanako».
– Centro Cultural «Yuriña».
– Centro Cultural Quechua-Aymara «Chada».
Música Telúrica.
.
22:45 Velatorio año viejo, explicación de la costumbre.
23:00 Akullico, conversación libre, música, preguntas.
23:40 Despacho o entierro año viejo.
24:00 Música con los instrumentos sagrados del Bombo y Sicus (Zampoña)

Miércoles 21 de junio

00:15 Comienzo de la espera del año nuevo.
00:30 Limpieza a los presentes con fuego sagrado.
05:30 Baño simbólico con agua sagrada.
06:00 Preparación del «TARI», de la KOYA o «mesa dulce de la suerte».
06:30Realización de la Wilancha (primicias y ofrendas) a PACHAQAMAK Y PACHAMAMA.
07:00 Loas al Tata Inti y Pacha Mama, espera de salida del Sol.
07:30 JALLALLAS, abrazos,saludos, música y alegría.
07:50 Comienzo de la festividad.
09:00 Desayuno comunitario.
10:30 Saludo de las Autoridades Invitadas (Parlamentarios, Alcaldesa y otras autoridades).
10:40 Inicio de la música y la danza, con el concurso de grupos de Música y Danza de las Comunas de San Bernardo, Maipú, Santiago y otras comunas, hasta las 15 horas
13:00 Almuerzo comunitario.
14:00 Descanso, conversación, varios.
16:00 Actos recreativos.
18:00 Kacharpaya, canto y baile de despedida.
18:30 Agradecimientos a todos los concurrentes, Cierre y retorno.

Charlas con Renka

Publicado en Costumbres, Madre Tierra el 18/06/2006 por admin

PEWENCHES¡¡ *** Y un día Caycavllu, que es el dominador de las fuerzas de las aguas, derrumbó las paredes del abismo, y los cielosfueron abiertos…» Así relataba Renka el diluvio universal.

La ruca de este hombre singular, era como casi todas… rancho de palo a pique, paredes amasadas con barro y pirca y techo de coligüe y paja. Desde el horcón colgaban los encurtidos producidos en su misma chacra (por darle algún nombre) y desde las ventanas se entreveía la noche. Madre de todas las confesiones.

Brasero y mate con ginebra

Las noches en las montañas, tienen la paz que brota de la piedra dormida.

El mate «enginebrado» pasaba de mano en mano y todos los que estábamos escuchando nos quedábamos mirándolo directamente a los ojos: ojos que habían visto tanto.

» … El viento, es un amigo que hay que saber entender. El te dice de donde viene la lluvia y hacia donde ira El viento es el hermano del silencio, nada más que él, no se puede quedar callado y entonces anda por allí, divulgando lo que le dice la lluvia…

– ¿Qué es el silencio, don Renka?

El silencio es la voz del alma; hay que saber escucharlo, a veces grita tanto que la boca de uno, no se puede estar quieta y es entonces cuando el hombre no sabe lo que está diciendo… por eso hay que saber escuchar el silencio….

– ¿ Pero el silencio no sabe hablar?…

– Lo que ocurre es que usted no sabe escuchar…

Había que verlo apenas despuntaba el sol, montar en su malacara y como ~endo desafiar la vida … esa vida que todos los días, miraba de frente y sin pausa.

– ¿ Qué es la montaña para usted?

… La piedra habla y también hay que saber comprendería. Hay gente que mira las montañas y se queda con el paisaje… no saben mirar adentro de la piedra. Hay piedras redondas para hacer boleadoras y también las planas para curtir el cuero … las hay grandes para desviar cursos de agua y las hay chicas para hacer caminos… están las que marcan un sendero firme y están las otras que le avisan que por allí, se puede desbarrancar… están las que sirven para afilar y las otras para hacer las casas… ya le digo, hay que saber el idioma de las piedras…

– Pero, mi pregunta era ¿Qué es la montaña?.

… La montaña es como una familia… hay de todo. Los que sirven y los que no. Pero no por eso deja de ser una familia. Usted, no puede mirar a la montaña como una piedra grande… tiene que mirarla en pequeñas partes y así entenderá todo lo que significa… es como la familia.

Un dicho araucano

– Dicen que hay un antigüo dicho araucano que es así «saber mirar… saber pensar… saber esperar», ¿Qué significa?

..Hay que mirar para adelante primero. Usted no puede decir : ¡Qué lindo camino bordeado de flores! … Usted está pisando el camino y mirando hacia adelante… es entonces cuando ve las flores … y piensa: aquí estuvo Dios.

– Entonces, su mirada no se detuvo solamente en el camino, sino que miró dentro suyo, porque usted es hijo de Dios y pensó en su padre.

… Para pensar le pasa más o menos lo mismo, pero desde otro lado … porque ya pasó muchas veces por ese mismo camino, quizás y no vio la piedra al costado … hasta que un día se detuvo y la recogió. La miró y descubrió que tenía vetas y colores.

Una piedra, así de simple … nunca antes había pensado en mirar una piedra, pero, en ese momento fue suya … porque la tuvo entre sus manos y nunca más será de otro. Usted la hizo suya por derecho propio … usted pensó que había una hermandad entre la veta y el color, entre el momento y su mano. Todo lo demás, todo lo que le rodeaba, no tenía importancia, sólo Ud. y la piedra.

– ¿ Y sabe esperar?.

… Cuando llega la noche, todos los habitantes de la tierra esperan el día…como la mujer un hijo… como la tierra la lluvia … como la hoja la savia … como la uva al vino … como el perro la caricia …como el hijo al padre … dentro de ese tiempo … en que la mujer habla de su hijo antes de nacer … la tierra sedienta al agua bienhechora … como la hoja su brillo … como la uva al tonel, para terminar su ciclo … como el perro la manoamiga … como el hijo, a la profundidad del sentimiento a su padre … hay un tiempo de espera, porque si usted… apura los tiempos… el día no llega, y se queda esperando el día, en una noche que puede durar toda una vida…

– Usted, don Renka, es indio… ¿Cómo se siente cuándo le dicen así?.

Hay un fuego en la mirada de un hombre color cobre; el orgullo brota de su cuerpo quieto, en su mano firma hay una lanza hecha tierra, en sus cabellos color noche con estelas de plata y largos como un río, hay un remolino de chuzas y grito.

… Usted… ¿Cómo se siente cuándo le dicen hombre?»

Renka, tiene tantos años como su montaña y su pobreza, Renka soba cueros y cocina locros (cuando hay) para los más chicos … que no son de él, porque a sus hijos los tuvo que – dar hace ya mucho, para que no murieran de hambre.

¡Viva mi Patria!

Renka, aprendió a leer despacito… para poder hablar con los demás.. Jos que no son de aquí, para que no le sigan mintiendo de como somos … Renka, es el domador y el que mejor yerra; el que piala, baila y grita: ¡Viva la Patria, carajo!

– ¿Qué patria?…

… La mía… la que ustedes cuando vinieron la pisotearon; mi patria, y no la de la sífilis y el hambre; mi patria, y no la de la muerte por decreto, mi tierra, y no la de correr alambradas, porque no sé si sabe… que se corrieron y se corren los alambres … por los que tienen lafuerza de las leyes, que nosotros no hemos escrito porque no sabíamos lo que era un lápiz; mi patria, ésta, la de este pedazo de tierra, de donde uno nunca sabe cuando lo echarán, a pesar de que tenemos papeles que dicen que es nuestra; mi patria, la de antes que ustedes vinieran…

– Usted habla con resentimiento…

… ¿Resentimiento?, y ¿ Cómo hablaría su padre, si le matan al hijo, porque dicen que es un salvaje?, y ¿Cómo hablaría su madre, si le llevan a su hija a los prostíbulos o en el mejor de los casos de sirvienta pa’todo servicio … total es una india?

– ¿Cómo definiría al sol?

… El sol es antú, es la energía que da vida a la siembra, es el que hace brillar a los ríos … el que
le da color a la nieve y pinta las flores….el sol, es el hermano mayor del silencio y del viento… y primo hermano de la lluvia…»

Pasa el tiempo, y solo el crepitar de la leña en el brasero, incita a esperar la madrugada.

– ¿Cómo siente la pobreza en que vive?…

… Usted señor, es pobre, yo no. Tengo la vista pa’ mirar todo lo que me rodea, tengo mis manos para sembrar y cosechar…. Tengo mis piernas para montar y domar, tengo a mi hijo, para abrazarlo y pedirle perdón…

– Perdón ¿De qué?

… De no poder ofrecerle más..

Se fue en septiembre

Un día de septiembre, miró por última vez sus montañas y su lago. Un día de septiembre, pronunció un nombre por última vez. Un día de septiembre, miró por última vez como lo hacemos nosotros, los indios, hablando con el viento. Mirándome con el que había preguntado tanto; quien me dijo … ¿Qué habrá pensado don Renka, de todo lo imbécil que fui, al hacerle tanta cuestión.. . ?

No dudo, que estaba esperando ….que supieras esperar.

Un día de septiembre

Un día de septiembre tembló mi mano sobre mi cara y le pregunté al viento ¿Perdón, de qué … perdón por qué … ?

Disculpe gentil lector, sin darme cuenta le estuve contando una charla que tuve con un amigo … mi padre.

Pehuén Solancó Lucero, escribió este artículo al enterarse de la partida de su padre el Lonko Renka Solancó, Huilliche de Junin de los Andes. .

Trabajo Indígena

Publicado en Arte, Costumbres el 03/05/2006 por admin

aymaras02 Es ya la madrugada del viernes, el corte de la siembra esta cargada firme para poderla llevar a nuestros caseros en el terminal o en el mercado, hay que amanecer en Iquique, el camino es lento y de cuidado.

Con retos y palabras fuertes les encargamos la casa a nuestros perros (Duque y Lile, al Morocho lo llevamos), ellos saben entender dicen los abuelos, son como personas, de allí nuestros hermanos, nuestra abuelita se queda y ellos serán toda la compañía que tendrá. En los bolsos llevamos algunos encargos y otros tantos papeles, nuestras cédulas por si nos toca hacer un trámite el lunes, día que se hace corto cuando estos duran toda la mañana, tiempo que en su mayoría depende de algunos burócratas hermanos (aymaras) que trabajan para la burócrata CONADI o los restantes no andinos de los demás “servicios públicos” a los que nos toca por desgracia ir los funestos días lunes.

El camino es lento, la carga debe llegar integra, de ello depende que traigamos de vuelta mas y mejores víveres para nuestro sustento, que es para lo que mas alcanza, porque para las demás aspiraciones, o bien hay que endeudarse, o bien caer al juego de la asistencialidad, lacra que destruye nuestra decaída nobleza, único patrimonio que cómo raza podemos conservar los hijos de la tierra, de cuyo seno obtenemos todo, y en cuyo seno moriremos siempre con la digna esperanza de un mañana mejor y menos oprimido.

Hay que conversarle periódicamente a nuestro padre, sería fatal que se quedara dormido, las curvas son peligrosas y la quebrada sabe cobrarse dicen los abuelos cuando no les pagamos sus ofrendas (wilanchas y pawuas). A lo lejos se divisan las luces del pueblo de Huara, es señal que estamos cerca de la carretera panamericana y de nuestro destino, Iquique. Hay que llegar tempranito, hay que ganar lugar en calle progreso, hay que dormir sólo con un ojo, el Morocho nos avisará si alguien quiere robarnos, la perdición blanca (pasta base) hace estragos en jóvenes del sector y mejor prevenir.

Amanece ya, y los primeros rayos de nuestro padre Sol alumbran a nuestros primeros caseritos, que vienen a proveerse de verduras, hortalizas y frutas que les traemos. Los saludos no se hacen esperar y los saldos pendientes son lo primero, total nuestros caseritos son también en su mayoría hermanos aymaras cuya palabra es su mas grande patrimonio. Hay que tomar desayuno tempranito, y bueno, si es posible Kalapurka (plato típico aymara), las restantes horas se hacen afanosas en la venta y la preparación de nuestros productos, y no se para hasta pasadas las dos de la tarde.

Se acercan dos señores de traje, y traen unas carpetas en sus brazos, son de impuestos internos dicen, nos piden nuestras guías y facturas, menos mal que las traemos, sabemos que las multas acabarían con lo traído, y tendríamos que volver sin ni un peso, o trabajar sólo para el estado, como si no lo hiciéramos todo el año, silenciosamente, como aymaras que éste estado paternaliza y subvalora muchas veces todo el esfuerzo que le ponemos a nuestro trabajo. Los más pequeños luego se van a esos lugares que se llaman Internet, un amiguito les dice que allí se juega, nosotros sólo esperamos que jueguen a tejer su futuro, y a soñar sus destinos, para eso estamos nosotros, que si por endeudarnos pudiéramos, lo haríamos para sacarlos adelante. Les encargamos siempre estar juntos y no recibir nada de extraños, ni tratar con ellos, la cuidad es cruel y sobre todo con nosotros con quienes no tiene piedad a la hora de la discriminación.

Ya son las tres de la tarde y es hora de retirarse, nos contamos todos, no falta nadie, los pequeños tienen hambre y nosotros también, compraremos pescado que de eso no hay en donde vivimos, y ni manera de llevarlos para tener, lamentablemente en pleno siglo XXI, todavía hay pueblos donde sólo tenemos electricidad 3 horas diarias.

La tarde es para visitar a nuestra familia, dicen que hay novedades, nuestra prima Patricia se recibe de ingeniera, hay alegría entre sus padres y hermanos, nosotros esperamos que su belleza la acompañe, en las empresas no contratan aymaras por sólo su capacidad, ya mi primo Carlos terminó sus días como transportista, el Juan es como sus padres comerciante y la Sonia dueña de casa, todos educados en la cuidad y con título, esfuerzo que la cuidad y su sociedad desecha muchas veces sólo porque somos aymaras.

El fin de semana es corto, y se nos acerca el lunes, día de trámites, que aburrido dice mi hermanito, vamos a la CONADI, mejor los llevo a pasear propongo yo, para que se acostumbren a no ir donde burócratas. Es tiempo de llevar unos certificados dice mi madre, para lo que llaman beca indígena, a veces me pregunto para que perdemos tanto tiempo, si los mas apitutados quedan siempre en ella, nosotros como no tenemos todo el tiempo para hablar con los evaluadores y proponerles un cohecho, de hasta unos cuantos kilos de carne, mejor para que perdemos el tiempo. No sé como lo hacen, tenemos una caserita que es de Temuco, o sea mapuche, ella dice, ustedes los aymaras las tienen todas, nosotros ni existimos para sus beneficios aquí en el norte, yo creo que es injusto, pero muchos burócratas del servicio CONADI, tienen el circuito casi completo, se educaron, la básica, la media y la universidad con la famosa beca, hoy trabajan allí por lo mismo, crían a sus hijos al amparo de ella, y si hasta les falta morirse con la asistencialidad de la difamada ley.

Volvemos a nuestro pueblo, esta vez nos ha ido bien, vendimos todo y entregamos también (fiado), de vuelta a nuestro trabajo sólo nos queda pensar la próxima vuelta, me gusta a veces quedarme en mi pueblo, los días lunes en la cuidad son de bajo ánimo, y a veces prefiero soñar lo real desde mi quebrada, y conseguir la satisfacción de mi digno trabajo, fortaleza que aun tenemos y que nos levanta, y nos sustenta en este mundo que cada día nos arrincona en el olvido.

Pichqa

Publicado en Arte, Costumbres el 02/05/2006 por admin

womanandina El dolor funesto había comenzado, el trote agonizante de la vida a la muerte se inició la tarde de ayer.
Avelina, campesina hermosa como los retamales y los sunchos, florecía; hasta que un día fue topada por el mal aliento de la noche.
Hoy Avelina, agonizó, tembló y se fue su habla; su mirada desfallecía y el rostro triste en lágrimas se quejaba con profundo temor del viaje sin retorno que emprendería.
Los familiares lo acompañaban, Vidal, el esposo, joven de 30 años, sostenía en brazos a su hijo Juvenal de 9 años.
El sol se tornaba crepuscular, en casa del adiós el despido del hombre en llantos, gemidos, sufrimiento a mares.
Así el cielo enlutó el hogar, y el catre sostenía a la víctima.
Doblaron las campanas y el aire del recuerdo recogió sus pasos del pueblo y emprendió a su caminate Avelina.

– Warmillay kuyakusqay, wayllukusqay.saqiwankichu.
– No me dejes mujer te quiero demasiado.
– Avelina, Avelinaschay gloriaykipin yuyawanki, wachka wawaykin llapan sunqunwan kuyasunki.
– Avelina, en tu gloria me recordarás, tu hijo huérfano te ama con todo el corazón.
– Amaña waqaychu Vidal, susigqkuyña…
Ya no llores Vidal, sosiégate…

El hombre lloró, lloró a mares.

Dobló la campana de ChAUPI; el último adiós a su casa en medio de tanto dolor, el ataúd en compañía de sus amigos, amigas y la gente del pueblo, los cánticos en las esquinas; por delante la cinta negra labrada cogían los familiares. El dolor humano, yaga del presente sin remedio, el pueblo en dolor las mamallas, madres, de negro; luto total, los sombreros inclinados a la hora de sentar el cajón en la fosa. Claveles, flores brillaron en la caja oscura; Avelina descanzaba en paz.

– Ripurun chaqay pasan, ay vidallay chaynallach kachkanqa. Avelina yuyapakamunkin wayqiykikunamanta.
– Se fue, hay vida a si lo mismo estaremos. Avelina te recordarás de tus hermanos.

Los comuneros volvieron a su casa oraron, brindaron y acompañaron a sus familiares. Vidal, triste, acongojado recordaba a su querida mujer, lloraba en la soledad.

Al tercer día, volvió él a delirar.

– Qamuy niwachkanmi, qaku ripusun iskayninchik, ruygakuwanmi; kuyakuykin Vidal, kasuway, waqapakun: ñawimpas pukaypukan wirpumpas llampullañan.
– Ven me está diciendo, vamos viajemos los dos, me ruega; te quiero Vidal, hazme caso, llorando está: sus ojos rojos y su cuerpo suave.

– Risaq, risaqmi nispa atipakun- maytan rinki yau –
– Voy, voy a ir me dice- a donde vau hey-

En el cuarto día:

– Rikuchkanin… waqay ruyaq veluyuq, waqay qawawachkan, manachu rikunkichik.- diqawaychik risaq-.
– Le estoy viendo… allá está con su vestido blanco, allá está, no lo ven- déjenme voy a ir-.

Se fue a paso de prisa, seguía y seguía, los comuneros lo perseguían a cierta distancia y al llegar a Cruz Wayqu (cruzpata), se sentó cansado de tanto llorar.

Corrió Juvenal:

– Taytay, Taytay rikchariy ñuqaraqmi kaypi kachkani, ama riychu, ama saqiwaychu Taytay.
– Padre, papá despierta, todavía yo estoy aquí , no vayas, no me abandones padre.

El hombre cargó a su hijo en brazos volvió la mirada y retornó. El pueblo lo tomó en brazos y regresaron.

Al quinto día:
Los hombres que hicieron la fosa en el cementerio, pusiéronse a lavar las prendas de vestir y objetos que más utilizaba Avelina en casa. Al medio día secando en la pirka de cruz wayqu (sanja) esperaban al señor viudo. Al atardecer comenzó la Pichqa (cinco): prendieron las velas, debajo de la piedra plana, brindando, tincando prendieron fuego sobre las canastas, llikllas, (mantas de bordados finos y multicolores) frazadas, sombreros, ponchos, platos, también; mikunankunana; sarata, quinuata, habasta, cebadata, triguta. Y qukunana.

– Kay pichqapunchautan tardiyachkanchik, kaypin wañukuq wayqiykuna. Nispa nin tayta Pancho.
– Lo que va comer; maíz, quinua, habas, cebada, trigo. Y otros. –estos cinco días estamos tardando, aquí muere hermanos: dijo don Pancho.

Cantaron el ayataki, canto de despedida de difuntos, y lloraron. Volvieron.

Pasó el tiempo, el hombre murió y el hijo se casó.

Rigoberto Marcatinco Meza. Es docente de lengua y literatura, trabaja en la Institución Educativa Nª 6038 Ollantay. San Juan de Miraflores, Lima, Perú. Es además autor de la producción musical titulada «La Fiesta del Agua» y Pertenece al grupo Los Gemelos de música ayacuchana- puquiana, junto a su hermano gemelo.

Japcha o Kawchu, el Queso Andino

Publicado en Costumbres, Gastronomía el 25/04/2006 por admin

puno isla uros 3Según señala en el libro “Alimentación y Nutrición” de Victoria Alcázar Lázaro, de la Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Severo Ochoa, en Leganés (Madrid), existe una leyenda que dice que el queso fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en el estómago de un cordero. Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada (debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto).

Hay otros autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, extremo que no se ha podido comprobar. También en la Biblia hay varias referencias a este alimento. Durante la época del Imperio Romano se extendió su fabricación a todos los territorios conquistados. Los primeros monasterios empezaron a producir diferentes variedades de queso durante la Edad Media con unas recetas que hoy aún se conservan

Cuando llegaron los primeros españoles al imperio de los Incas, estos trajeron muchos productos como elementos gastronomicos entre ellos el queso; los indios no consumían leche animal, primero porque no tuvimos animales mayores que pudieran abastecernos de leche, lo de la llama, su leche es tan grasosa que es imposible de digerirla, y segundo por su concepción de la cosmovisión del universo y el hombre, «todo lo que que produce, crea y preserva la vida, se respeta….» (Francisco López de Gomara en su Historia General de Las Indias en 1552).
Francisco Pizarro, jefe de los españoles que llegaron al Perú, era de Trujillo, ciudad española muy afamada por sus quesos, ellos, los españoles, decidieron hacer queso en los primeros años de la conquista del Perú y como carecían de maquinarias y herramientas para el caso emplearon mantas y telas donde para extraer el suero ejercian presion ya sea con piedras o simplemente dando vueltas la tela, esta acción fue vista por los indios y ellos denominaron al acto de extraer el suero de la leche como wichurpari o wichurparia que significa “expulsar o expeler” y de ese vocablo empezó a denominarse el famoso “Queso PARIA”, muy conocido en todo el sur.
El viajero español Octavio Velazco del Real, en su obra «Viaje Por la América del Sur: Impresiones y recuerdos» (1892), nos habla de la gran cantidad de queso que se consumía en el Sur del Perú:» …..me asombre en Arequipa y en el Cuzco, asi como otras ciudades del sur del Perú que utilizan mucho el queso, al que lo llaman JAPCHA o KAWCHU que traducido al castellano significa “morder jebe o caucho”, casi podría decir que en eso son como las ciudades de España En un plato donde mezclan el fuego de un chile que ellos lo llaman ají rocoto, le agregan queso y lo ponen en horno de amasar…».
De lo expuesto podemos deducir porque a los platos donde se emplea el queso, en especial en el sur del Perú, estos (los platos) tienen el nombre de JAPCHI.
Para terminar , debemos recordar la frase de Brillat-Savarin : «Un postre sin queso es como una bella dama a la que le falte un ojo».

Rodolfo Tafur Zevallos

Machi Hermenegilda Huentelao

Publicado en Costumbres el 16/01/2006 por admin

Machi HermenegildaTiene 87 años y lleva su sabiduría y poder curativo a través de sus viajes. Se viste con toda la indumentaria que su alto rango dentro de la comunidad demanda: chamal negro (vestido), delantal rosado de satín; trapelakucha (prendedor pectoral), chaguay (aros tradicionales) y trarilonco de plata antigua, combinado con cintas en forma de escarapella en la frente. Está ligada familiarmente a la comunidad mapuche de Reñaca Alto, donde vive su sobrina.

En su último viaje visitó al Ministro de Cultura y dialogó con los funcionarios del Consejo. Hizo una rogativa especial para ellos, para que la función que realizan la ejecuten con sabiduría y disposición. También atendió a enfermos que le llevaron su orina, en la que leyó la enfermedad que les aquejaba y recomendó sus preparados de hierbas, de las cuales no da nombres ni otras señas… sólo que las hierbas medicinales las recoge su hijo en el campo, porque ella ya está vieja para ir personalmente a buscarlas.

Con posterioridad la visitamos en su casa de Temu Lemu 2, como llama la comunidad al lugar denominado La Unión, distante a 8 kms. de Traiguen, su nuevo hogar. Muchos problemas se observan allí: desforestación de árboles nativos, aunque se percibe claramente las plantaciones de eucaliptos de una forestal cercana. Pequeños «temus» se arrinconan a los cerros y quebradas, como tratando de sobrevivir aún. Temu Lemu en mapudungun significa «bosque de lemus», los que ahora son un recuerdo lejano, como el temu a la subida de los cerros, donde aún no ha sido cortado para leña o para ocupar estos terrenos en maderas rentables y que depredan la tierra, como el pino y el eucaliptus.

Ahí está doña Hermenegilda, con sus trenzas atadas a la espalda, con su rewe en el patio de la casa (bastante nueva y de diseño occidental en el exterior, aunque absolutamente mapuche en su disposición interior), esperándonos. Nos hace pasar y nos relata su situación personal: que ha estado muy enferma, que ha debido recurrir a unas potentes inyecciones de penicilina, que hay muchos problemas como el agua. Nos reafirma su esposo de 85 años, que desde que les dieron estas tierras donde ahora viven, han sufrido muchas adversidades, como que escasea el agua desde la primavera al verano, que es terrosa y que los motores que la hacían fluir, ya no sirven, que la propia comunidad ha decidido no arreglarlos para que cada uno se arregle con el tema en forma familiar.

La historia es que lucharon por tener títulos de las tierras que los vieron nacer: Temu Lemu, unos 20 Kms. hacia el oeste, pero que finalmente el Estado, a través de CONADI les ofreció estas a cambio. Ahora son dueños, pero faltan muchas cosas que antes tuvieron. Ya no crían chanchos, no hay de donde sacar leña, cada vez queda menos, escasea todo, menos la sabiduría y el desempeño de la machi. No en todas partes hay machis en tierras mapuche. Por lo tanto la machi Hermenegilda representa una gran fortaleza de estas comunidades y del sector mapuche de la zona.

Las machis reciben el llamado de dos formas. Una, por medio del «perrimontun», que es una señal. Por ejemplo: se les atraviesa una culebra en el camino; encuentran un kultrun esperándolas en un sendero o la kuka (garza blanca) se les aparece. Son señales que un hombre o mujer mapuche no pueden ignorar. La otra forma es a través del «peuma» o sueño, en el cual son llamadas por el Chao Ngnechen (Dios Padre) a ejercer esta misión en la tierra. Esto último es lo que le sucedió a Hermenegilda. «Tendría unos 16 años cuando fui llevada arriba» e indica el cielo… «allá al wenumapu, entonces me hablaron, que sería machi. Así fue como supe y desde allí he sido machi».

Y sí que se le nota. En su búsqueda visitamos Temu Lemu, porque desde Traiguen nos orientaron hacia allá (nadie conocía Temu Lemu 2). Después de recorrer unos 13 kms. nos encontramos sobre una meseta, sorpresivamente con unas ramadas y un imponente rewe con banderas caídas ya por el temporal último. Era un sitio ceremonial de reciente uso. Se percibía en el lugar una gran fuerza, un silencio especial que nos mantuvo en meditación largo rato. A lo lejos se divisaban unas casas más o menos reunidas, que luego supimos era Temu Lemu. Al llegar, después de preguntar por la machi en la casa que antiguamente vivió, nos encontramos con otro sitio ceremonial, esta vez muy cerca de las casas y la escuela. Estaba constituido por una gran ramada y un rewe, que en su cúspide ostentaba una cruz tosca incluida entre los canelos, cueros de oveja y banderas dañadas por la lluvia y los temporales. Se reconocía su reciente uso, seguramente para el Wetripantu, año nuevo mapuche, coincidente con la fiesta occidental de San Juan, el 23 de junio.

La machi había dejado su impronta en las vastas tierras, despojadas, occidentalizadas, chilenizadas a toda costa. Pero allí, aún estaba la fuerza ancestral de la machi, de Hermenegilda Huentelao Queupu. Por eso se concluye y ella lo sabe que es necesario entregar su sabiduría. Dice que ha tenido ayudantes de machi, que les ha enseñado sus conocimientos.

Nos ponemos de acuerdo: a ella le gustaría mucho ir a otras tierras mapuches, conversar con las comunidades, enseñarles y también atender a los enfermos. Quedamos comprometidos. La invitamos a la zona de Valdivia, allí encontrará tierra fértil para sus enseñanzas, aprovechará de descansar y practicar la amistad. Este gesto será devuelto por los beneficiados quienes irán a la fiesta que ella preparará con motivo de la renovación del rewe, porque está muy viejo, nos dice. Eso será para «purísima», el 8 de diciembre, y la fiesta durará 2 días, aclara su esposo. Aprovecharemos de ayudarla con el tema del agua, a levantar las estructuras del pozo, habilitar un estanque sobre el árbol aledaño, y de paso vivir una experiencia inolvidable y trascendental en nuestras vidas. Es la red que comienza a mover voluntades, nos decimos, como Comunidad Ser Indígena y nos vamos satisfechos, no sin antes recibir los abrazos y que la machi nos llame hermanos que es lo mejor del día.

Copyright:revista.serindigena.cl

Karukinká La Tierra de los Selk’nam

Publicado en Costumbres, Historia el 15/01/2006 por admin

Copyright:revista.serindigena.cl
14 Según la tradición oral de los Selk´nam, sus antepasados habrían llegado a Tierra del Fuego desde tierras situadas al norte del estrecho de Magallanes. Era un grupo de hombres que buscaban animales y se desplazaron por pasos limitados por grandes extensiones de agua. A esta tierra la llamaron Karukinká y en ella permanecieron largo tiempo cazando y luego regresaban a su tierra de origen. Una vez en Karukinká se produjo un cataclismo con relámpagos y truenos, junto con lluvias torrenciales. Este fenómeno duró varios días.

Una vez que el clima se calmó, la lluvia cesó, las familias intentaron regresar a su territorio pero no encontraron los pasos por los que habían llegado, pero no encontraron los pasos que unían ambas porciones de tierra: las aguas los habían sumergido. Esa vez quedaron separados para siempre del resto del continente americano. Pese al profundo sentimiento de todas esas familias aisladas con sus poco enseres, en el nuevo territorio lograron aclimatarse y adaptarse a los recursos naturales que les ofrecía Karukinká, dando origen a un nuevo pueblo.

Fuente: Massone, Mauricio (1982) Cultura selknam (ona). Serie Patrimonio cultural chileno. Colección culturas aborígenes. Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación. Empresa Industrial Gráfica, Barcelona. Santiago. Chile.

La Leyenda del Nguilliú o Piñón

Publicado en Costumbres el 06/01/2006 por admin

fotooaraucarias Me gustaría poder compartir esta pequeña leyenda sobre uno de las semillas más nutritivas de la Patagonia, con propiedades medicinales también. El Piñón, es la semilla perteneciente al árbol más característico de toda región noroeste de la Patagonia, la Araucaria araucana o Pehuén. La historia comienza así:

. “Antes mucho antes del que el huinca viniera por estos lados, hubo un invierno muy frío. Casi no había más comida. Se moría la gente de hambre. Había desaparecido el pudú, el choique, el luán. No se sabía donde se habían escondido. Los coná (jóvenes) salían a buscar animales y algunos hasta morían en el viaje.

Entonces se reunieron todos los Lonkos., mandaron delegaciones para pedir ayuda lo poco que traían era repartido. Al tiempo volvió un coná. Traía nguilliú. Dijo que cuando estaba en la cordillera se encontró con un anciano; el coná le contó lo que le estaba pasando a su gente, el viejito le preguntó por que no se alimentaban con los piñones, que esa era la verdadera comida que Nguenechén había enviado.

Después el cona no supo más del fucha huentru que desapareció entre la nieve. Se reunió toda la gente a escuchar la novedad y uno dijo que ese era un mandado de Nguenechén.

Buscaron todos los piñones que pudieron hallar, los juntaron y comieron e hicieron una gran rogativa para agradecer a Nguenechén. Desde entonces cuando se hace Nguillatún el Rehue se pone en el pehuén y se toma chafi.

El Pehuén es un árbol siempre verde de 30 m de alto con una copa aparasolada, con ramas largas y cilíndricas cubierta de hojas escamosas y punzantes en espiral.

Cada árbol femenino produce alrededor de 200semillas castaño claras.

Es posible encontrarlo en suelos volcánicos en el Parque Nacional Lanín en Argentina y desde Nuble hasta el volcán Villarrica en Chile . Las comunidades mapuches, con las semillas secas y cocidas, hervidas en agua, entre las brasas preparan una sopa mezclándola con la harina molida y agua y luego se cocina. En cambio con las semillas crudas y molidas se prepara un pan llamado “canuto”. Su valor nutricional es alto, de cada 100 gramos de piñones se obtiene 179 calorías, presentando minerales como el fósforo, potasio, calcio, o aminoácidos como tiamina y riboflavina.

Medicinalmente, la resina del pehuén es utilizada por los araucanos contra fiebres, lumbago y úlceras. También es usada en cataplasmas como cicatrizante de heridas.

Colaboración de: Pilar Cimato. Profesora en Ciencias Biológicas, especializada en todo lo que se refiere a salud y medioambiente. pilarc31@yahoo.com.ar

La enseñanza de la lengua y la literatura mapuche

Publicado en Costumbres, Sabiduria el 01/01/2006 por admin

15En un paisaje del sur de Chile, una mujer trabaja en su telar junto a una ruca. Ésta es una imagen clásica del pueblo mapuche. Pero si el verdor del paraje se cambia por una calle de Santiago y en lugar de telar hay un libro con versos en mapudungún, la imagen se pierde. Sin embargo, perfectamente ambas personas pueden ser mapuches. El problema es que la segunda descripción se mantiene en la ignorancia. Esto en parte porque la educación no la ha considerado al hablar sobre este pueblo, aunque al respecto existan determinaciones desde hace once años.

Tanto la actual literatura mapuche como su idioma testifican la presencia de una cultura actual, dinámica, que no pertenece a un museo, ni a un libro de historia. Por ello ambas manifestaciones pueden aportar a un conocimiento renovado de este pueblo. Sin embargo, es difícil que esto ocurra si ni siquiera existe una revisión de la forma de enseñar sobre las culturas originarias.

Una historia en contingencia

Un elemento central establecido en la Ley Indígena de 1993 que atraviesa a todo el sistema educativo se refiere a la actualización de la unidad programática sobre las culturas originarias. Esto implica cambiar las antiguas definiciones sobre los mapuches como “pueblo precolombino” o “incipientes agricultores” por una visión que los sitúe en la contingencia del país. Sin embargo, las antiguas nociones se mantienen. “Miramos a los pueblos indígenas hacia el pasado, con una perspectiva de inferioridad, de modo que incluso los propios alumnos mapuches se tienen que poner fuera de su ser mapuche para mirar a su pueblo”, sostiene Miguel Sánchez, coordinador del Área de Educación Intercultural Bilingüe del Instituto de Estudios Indígenas.

Entre las dificultades para realizar este cambio se encuentra la situación de conflicto que se mantiene entre la sociedad chilena y el pueblo mapuche, como afirma Claudio Millacura, encargado del programa de Educación Intercultural Bilingüe del Ministerio de Educación: “Dependiendo de los buenos momentos en que la relación entre indígenas y no indígenas ha pasado en este país la incorporación de esos cambios de contenidos o unidades programáticas es más factible”.

A esto agrega que el ministerio ha establecido prioridades de aprendizaje al realizar cambios en el sistema educativo, donde la enseñanza de los pueblos indígenas no ha sido considerada: “Los procesos de incorporación o cambio en las unidades programáticas responden a necesidades generales de la sociedad, por lo tanto las aspiraciones acerca de las particularidades deben provenir de las escuelas y los estudiantes”.

De la actualización en la enseñanza se deslinda la necesaria renovación de la herramienta básica para ello: los textos de estudio. Aquí se manifiestan falencias tanto en el mantenimiento de concepciones pasadas sobre el pueblo mapuche como la no inclusión de sus obras literarias en los textos de lenguaje y programas de lectura.

En un análisis realizado por el Instituto de Estudios Indígenas en 2003 a libros escolares de primero a cuarto básico, se comprobó la descontextualización. En los destinados a lenguaje no aparecían ni relatos tradicionales, ni obras recientes de escritores mapuches, y cuando había obras indígenas eran extranjeras, como guaraní o esquimal. En cuanto a los textos referidos a la historia no había ninguna alusión a la existencia actual de los pueblos originarios, sino que se les continuaba llamando pueblos prehistóricos.

Al respecto Claudio Millacura sostiene que la responsabilidad del cambio en los textos de estudio está en los propios estudiantes, profesores y apoderados: “Si en las escuelas a las que asisten estos niños que son indígenas no existe ninguna reacción, no hay duda que se van a seguir editando estos textos, independiente de que nosotros hagamos indicaciones para cambiarlos”.

Sin embargo, cuando han existido reclamos sobre los contenidos de los libros, las responsabilidades se han derivado. Ernesto Hueicha, representante mapuche en el área de educación y cultura de la Región Metropolitana, ha criticado referencias históricas descontextualizadas. “Al final dicen que la editorial tiene la culpa, pero el ministerio es el que manda a hacer el trabajo y ¿cómo no va a tener personas idóneas para el tema?”.

En consonancia con la visión desde el pasado, las escuelas sólo invitan a los escritores mapuches para efemérides como el doce de octubre. “Solamente se acuerdan que existimos en esas fechas, de ahí, se olvidan que existen los pueblos originarios”, afirma Graciela Huinao, poeta que en esas ocasiones puede compartir su obra con los estudiantes.

Además esta falta de actualización de contenidos sobre los pueblos originarios dificulta cualquier alternativa de enseñanza del mapudungún. Así lo confirma José Calfuqueo, Jefe de la Unidad de Cultura y Educación de la Conadi: “Se parte con el acercamiento a la cultura, para luego ver la posibilidad de que ingrese el idioma indígena en el aula”.

Dos culturas, una sala de clases

El otro pilar de la enseñanza es la educación intercultural bilingüe (EIB), que consiste en un modelo educativo que busca dar un espacio para el aprendizaje del idioma y los conocimientos del pueblo mapuche, aplicándolos a las distintas áreas de estudio que tienen los niños en los colegios. Con esto se busca evitar que los alumnos indígenas pierdan su cultura original.

Hasta el momento sólo se ha aplicado en iniciativas piloto a cargo de la Conadi, el Ministerio de Educación y el Programa Orígenes, creado en 2001 para inyectar recursos a través de un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo. En conjunto trabajan con 162 escuelas en cinco regiones del país (I. II, VIII, IX y X). Aparte el Ministerio tiene 250 escuelas y la Conadi por su parte tiene otras 32, concentradas en la octava y novena región. Todo esto con una inversión en los últimos cuatro años de 2.500 millones de pesos, en zonas con alta población indígena.

Aunque la posibilidad de la ampliación del modelo está sujeta, esencialmente, a los buenos resultados que obtengan en el Simce, existe otro problema: la nueva política de educación general no lo considera, dándole sitio sólo en los programas específicos que se están aplicando. “En la reforma educativa en ninguna parte se nombra la interculturalidad, ni siquiera como un eje transversal. Sólo se habla de diversidad, pero eso es más amplio, más ambiguo”, afirma la profesora María Díaz, quien lleva doce años trabajando en este modelo de educación.

Para que la palabra se inicie

Junto con las instancias que promuevan el aprendizaje de las manifestaciones artísticas del pueblo mapuche, se encuentran las iniciativas que se relacionan con el apoyo a la creación. En general éstas son abiertas para todos los creadores, sin concursos especiales. Sólo existen dos instancias específicas: la recién inaugurada línea de desarrollo de los pueblos indígenas del Fondart y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes con el Área de Culturas Originarias.

Aunque esta última revelaría una posición estatal frente a los pueblos indígenas, existen serias falencias en infraestructura y recursos que ponen en entredicho esa posibilidad. Así lo reconoce Bruno Serrano, uno de los coordinadores: “Hay ignorancia. El no conocer de qué se trata el tema de los pueblos indígenas impide que se generen políticas culturales concretas y que realmente vayan destinadas a un conocimiento y desarrollo de esas culturas. El Consejo no tiene una visión, no hay una voluntad profunda de tomar el tema indígena”.

De hecho son dos personas las encargadas de establecer las políticas para todo el país, lo que dificulta un trabajo constante y la coordinación de un número sostenido de iniciativas. Con esto se sesga el aporte de esta instancia, que ha realizado innovadores proyectos: un sitio web sobre las culturas indígenas del país y una serie de documentales llamada “Los indios del futuro”, con lo que podría aportar a una perspectiva actualizada sobre los indígenas.

Las voces mapuches en la ciudad

Aunque los libros de historia sigan diciendo que los mapuches están entre el río Itata y el Toltén, lo cierto es que la segunda concentración de población mapuche se encuentra en la Región Metropolitana, lo que vuelve esencial el tema de la aplicación de la educación intercultural bilingüe en esta zona.

El primer problema es la carencia de un programa de educación intercultural. Sólo han existido iniciativas temporales, principalmente talleres de idioma y cultura mapuche. Esto porque en las aplicaciones de este modelo que se han realizado hasta el momento se ha ignorado la población mapuche denominada urbana.

Además es difícil la aplicación de los programas debido a que se han elaborado en función de la población indígena rural. Pero no es sólo por el enfoque, sino que también los recursos están destinados a las escuelas rurales. El Programa Orígenes que se encarga de financiar la capacitación de profesores y la entrega de materiales no apoya ninguna iniciativa urbana.

Para la enseñanza del mapudungún se han establecido los educadores comunitarios, que son personas hablantes del idioma que reciben una capacitación para hacer clases. Juan Lemuñir es uno de ellos, pero el problema es que se considera que su actividad debe ser un servicio: “Porque somos mapuches creen que tenemos que trabajar gratis”. Y no es por falta de recursos, sino de disposición. Así lo reconoce Ximena Montecinos, encargada de la Unidad de Educación y Cultura de la Oficina de Asuntos Indígenas: “No los financia ni la Conadi, ni la secretaría de educación, ni la escuela, ni el municipio, que podrían hacerlo, pero como no están muy convencidos no abren mucho las puertas. Entonces hay una intención, pero sin mucho involucramiento”.

Aunque existe una aplicación incipiente de la educación intercultural, hay establecimientos que han optado por implementarla en respuesta a la población mapuche que tienen. La Escuela Antonio Hermida Fabres de Peñalolén, con cerca de un 10% de alumnos mapuches, lo hizo. Estableció un nuevo ramo obligatorio llamado Orígenes e Identidad, destinado a los niños de tercero a octavo básico, a lo que sumó actividades como la celebración del Año Nuevo Mapuche. Esto ha permitido que los niños asuman su cultura sin temor a las bromas o descalificaciones. “Se sienten fortalecidos, privilegiados, como si alguien los estuviera apoyando o defendiendo. Afloran con mayor naturalidad en reconocerse mapuches”, reconoce el jefe de la unidad técnica de la escuela, Emilio Antilef.

Las implicancias de una actualización en el conocimiento de los pueblos indígenas y en la incorporación de herramientas interculturales, no sólo tienen que ver con reformas educativas, sino con un reconocimiento a la diversidad que existe en el país y de otorgarle un espacio al pueblo mapuche, que a través de sus manifestaciones culturales confirma que es parte del presente.

Copyright:revista.serindigena.cl